dimecres, 14 de novembre del 2018

Carta a LLuïsa, profesora en 2º BUP de literatura en lengua castellana

Querida Lluïsa,

esta carta te la escribo en el contexto de un curso sobre habilidades emocionales. Nos piden que escribamos una carta que ha de ser un reflejo de nuestras aspiraciones como profesorado de secundaria, destinada a un amistad o un antiguo profesor. Yo hace mucho tiempo que había pensado escribir algo así y hacértelo llegar.
Mi vida ha dado muchas vueltas y aunque pasaba por una estudiante brillante (un poco vaga, pero con buenos resultados), ese pasar bien los cursos sin esfuerzo hizo que me acomodase y que pasase con medias de notable las carreras...tarde me di cuenta que si puedes hacerlo mejor, lo has de hacer, porque tarde o temprano eso tiene una recompensa.

Como era de esperar hice Bellas Artes, y cuando acabé el miedo apareció en forma de aparcar  entonces el doctorado y la docencia, dos caminos vocacionales que he ido dejando hasta hace poco. El no escuchar la llamada de la vocación, las aspiraciones o como se quiera llamar, ha hecho que perdiera el tiempo en másteres y trabajos varios que, si bien no puedo decir que no fuesen interesantes, me apartaron del camino que yo había soñado para mi vida.
Aquí estoy ahora, con oposiciones aprobadas, sin plaza, y realizando sustituciones de vez en cuando. Durante este tiempo me he acordado mucho de ti por lo que representabas para nosotr@s cuando éramos estudiantes de 2º de BUP. Puedo afirmar que has sido una de l@s docentes más importantes al menos en mi vida, y que la transformaste. Nos transmitiste pasión, amor por la literatura y entendimos el porqué de ese amor: a través de la literatura nos adentramos en los pensamientos, sentimientos, vidas, momentos, épocas...más allá de nosotras y nuestra cotidianidad. Pero la literatura no era más que una puerta a través de la cual abriste nuestras mentes y descubrimos la inmensa importancia de la Cultura, de la curiosidad intelectual,  más allá de lo  aparentemente práctico, ese "tiene salidas" que desgraciadamente muchos de nuestros jóvenes asimilan y repiten como un mantra, abocados a una vida con un pobre contenido.
Contigo leímos el Quijote, Lazarillo, la Celestina, san Juan de la Cruz, sta. Teresa, sor Juana Inés de la Cruz (en la imagen)...nos hablabas, a veces te enfadabas (y te tomábamos muy en serio a pesar de tu cordialidad natural), hacíamos tus deberes sin rechistar, porque no hacerlos era como querer permanecer en la oscuridad, sentíamos que nos perdíamos algo. Lluïsa, qué brillantes eran tus clases, cuánto te reías y gesticulabas y cuánto disfrutamos contigo. Nos hipnotizabas.

Eras el equilibrio perfecto en una docente: persona cercana y humana, cultísima (nadie discutía tu palabra), amigable pero autoridad en clase, seria y divertida al mismo tiempo...Ahora, pensando en algunas de mis flaquezas como docente y como persona, diría que lo que más admiro de ti es cómo manejabas el sentido del humor para solucionar conflictos o dificultades. Te reías con nosotr@s, nunca ridiculizaste a un estudiante aunque fuese un ceporro (tampoco recuerdo conflictos serios contigo porque nos encantabas), y dabas la vuelta a las situaciones peliagudas saliendo siempre airosa. Más allá de la literatura tu manera de ser era un ejemplo para nosotr@s. Entonces quizá no nos dábamos cuenta, con los años afirmo que tu mejor enseñanza era tu actitud ante la vida.
Muchas gracias.



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