Desde la responsabilidad y asumiendo que las acciones tienen consecuencias, hemos de alejarnos del sentimiento de culpa, porque ya sea enfocada hacia nuestro ser, ya sea salpicando al exterior. La culpa es una carga que no aporta soluciones sino frustración y estancamiento.
Un exceso de razones, o la búsqueda de ellas al igual que las limitadoras argumentaciones, provocan un alejamiento del hecho en sí y ese distanciamiento es justo lo contrario a la claridad.
Thich Nhat Hanh no está refiriéndose al sistema educativo, claro, la comprensión de la que habla se enmarca en la reflexión y acercamiento al Dharma, es profundamente budista. Sin embargo, recordando unas palabras de s.s. el Dalai Lama, dentro de otra tradición de budismo actual, es en la dificultad diaria, en la acción real donde se pone a prueba eso de lo que habla Thich Nhat Hanh. Hago notar precisamente esa precisión en la traducción de las palabras de Nhat Hanh: comprender y demostrar la comprensión. Si comprender cuesta, demostrarlo sin caer en la condescendencia, contradecir, cambiar el foco o caer en la simpatía, es realmente complejo. Nuestra verdad cotidiana es un auténtico reto puesto que no existe una fórmula: cada circunstancia es y requiere ser abordada en su particularidad. Además, nosotr@s no somos autómatas, también tenemos días negros, circunstancias adversas, mala suerte o un problemón en nuestra vida personal. Autoconocimiento, paciencia, optimismo, adaptabilidad, empatía...habilidades que ayudan a paliar esos altibajos.
Confío en que una vez se toma conciencia de la importancia de los aspectos emocionales y humanos dentro del entorno educativo, poco a poco cada un@ de nosotr@s irá tornando los malos hábitos hacia la mejora de aquellos aspectos mejorables;) . Empezando por una misma, el resultado siempre va a dar un balance positivo.
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